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Escuelas a distancia de UCE. IIš Ciclo:
“¿España, potencia imperialista o país dominado?”


Escuela Central de Historia de España: Del 6 al 12 de Agosto

30 años desde las primeras elecciones democráticas: Las cuatro reconducciones.

Al cumplirse 30 años de la celebración de las primeras elecciones de la democracia, el 15 de junio de 1977, todos los medios de comunicación se han lanzado en masa a recordar el acontecimiento, al mismo tiempo que hacían un balance pormenorizado de las tres décadas transcurridas desde entonces.

Con extraña unanimidad, una misma lectura y dos mensajes idénticos se han repetido con machacona insistencia, independientemente de la orientación ideológica o el alineamiento político de cada medio de comunicación.

El primero de ellos, que todo el mérito de la Transición hay que atribuírselo a una clase política dotada de altura de miras y generosidad, dispuesta a renunciar a una parte de sus objetivos con el fin de alcanzar un consenso que dejara satisfechos a todos. Ni sombra, no ya de un protagonismo, sino siquiera de algún tipo de influencia externa en el desarrollo de la transición.

Cualquier persona mínimamente interesada en este período de nuestra historia tiene a su disposición una buena cantidad de artículos, ensayos o libros que evidencian de forma tan objetiva como exhaustiva y documentada la incesante actividad de la embajada norteamericana en España durante aquellos años, moviendo hilos, buscando contactos, estableciendo vínculos políticos, institucionales, económicos, sociales,… con el fin de disponer de la influencia necesaria para tutelar los cambios que, de forma inevitable, se iban a producir en nuestro país tras la muerte del dictador. Nada de esto ha merecido sin embargo un solo comentario, ni siquiera la más mínima mención en los grandes medios de comunicación de masas. Es el gran tema tabú de la vida política nacional, algo que debe estar vetado para el gran público.

Y sin embargo, ¿se puede entender la Transición española al margen de los grandes movimientos de la política internacional de aquellos momentos? ¿De los intereses y los planes de dos superpotencias, enfrentadas a una escalada bélica que estuvo a punto, en varias ocasiones, de conducir al planeta a un nuevo conflicto mundial? ¿Puede creerse que el destino y el rumbo que tomara entonces la novena potencia industrial del mundo era indiferente a unos y otros? ¿Qué no tuvieron ninguna intervención, ninguna influencia, ningún interés en que la Transición española se desarrollara en uno u otro sentido?

La realidad histórica nos enseña justo lo contrario: Todavía está por esclarecerse el papel de los servicios de inteligencia yanquis en el atentado contra Carrero Blanco, cometido apenas a 100 metros de la embajada americana de la calle Serrano y sólo 24 horas después de la tormentosa reunión con Kissinger en la que el delfín de Franco se negó obstinadamente a aceptar la exigencia del secretario de Estado de Nixon de proceder a una apertura controlada del régimen franquista. Lo que sí está perfectamente esclarecido, por el contrario, es cómo desde 24 horas antes de que Tejero entrara en el Congreso el 23-F, las bases americanas en España estaban en situación de alerta roja, la VIŠ Flota del Mediterráneo emproada hacia las costas de Valencia y que los meses anteriores, el embajador yanqui en España mantenía reuniones periódicas con el general Milans del Bosch, muno de los cerebros del golpe y el hombre que sacó los tanques a las calles de Valencia.

El segundo mensaje transmitido es cómo fruto de esa actuación de la clase política, la sociedad española tomó el único rumbo posible y acertado, el que ha permitido alcanzar en estos 30 años unas cotas de libertad y bienestar que entonces eran inimaginables. Pero, ¿este era el único camino de desarrollo posible para la sociedad española? ¿Y era de verdad el mejor? O, por el camino, a cambio efectivamente de disfrutar de unas cotas de libertad y bienestar entonces impensables hemos perdido la oportunidad y la capacidad de un desarrollo independiente, de tomar por nosotros mismos las grandes decisiones que marcan el destino del país, de tener una voz propia en el mundo, de levantar una plataforma hispánica de alcance global y con el peso político suficiente como para que el mundo hispano sea un jugador activo en el tablero mundial y no una mera comparsa de unos u otros, de Washington o de París y Berlín.

Entrar a fondo en estos temas, enfrentar una lectura objetiva de este período de la historia de España, preguntarnos si, pese a la libertad y el bienestar alcanzados, somos hoy más o menos dependientes que hace 30 años, si estamos más o menos intervenidos por el hegemonismo, si efectivamente la Transición española pudo tomar otro rumbo y quién y para qué lo torció es el objetivo de la Escuela Central de Agosto que, como síntesis y resumen de las escuelas a distancia de este año, vamos a celebrar entre el 6 y el 12 de agosto próximos en Valencia.

El temario de la escuela va estar dividido en 5 capítulos:

1.- Primera reconducción: Voladura de Carrero Blanco e inicio de la Transición.
2.- Segunda reconducción: Dimisión de Suárez y golpe del 23-F. Se inicia la segunda transición. ¿Hacia dónde?
3.- Tercera reconducción: Conspiración contra Felipe González. Dos proyectos hegemonistas con intereses de dominio sobre España.
4.- Cuarta reconducción: 11-M y caída de Aznar. La alargada sombra de París.
5.- Modernización e internacionalización de la clase dominante española: Castrados y cebados.

El precio de la matrícula a la escuela central es de 30 euros. En el precio están incluidos el dossier y los materiales de estudio así como el alojamiento.

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