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De Verdad 15-2007 - UCE

Por Beatriz Muñoz, Directora.


El pasado domingo 15 de Julio, Josu Jon Imaz, presidente del PNV protagonizó un hecho sin precedentes al hacer pública una carta, bajo el título "No imponer, no impedir" que airea las diferencias internas. Imaz lanza un torpedo en la línea de flotación del gobierno vasco justo en el momento en que éste preparaba el terreno para relanzar el referéndum en Septiembre. Las diferencias son frontales.

Ibarretxe, que se niega a dar por concluida la vía del diálogo, lanzaba hace unos días una campaña internacional para denunciar la falta de “derechos civiles” en Euskadi: La Ley de Partidos, la incomunicación, la dispersión de los presos de ETA, o la tortura entre otras cuestiones. En sus antípodas, Imaz, comienza la carta afirmando que la “prioridad es hacer frente a ETA” a través de la “eficacia policial” y da por invalidada, en las actuales circunstancias, la vía del diálogo.

Acogiéndose al espíritu y la letra de lo acordado por su partido en 2005, supedita la consulta popular a que haya acuerdo de mínimos entre todas las fuerzas políticas y pacto con el Estado. Pero no se queda ahí, califica que hacerlo de otro modo –como pretende el tripartito vasco- “puede ser el plan B de ETA”. La firmeza y rotundidad de sus afirmaciones no dejan lugar a dudas.

Extractos de la Carta

“ETA va a marcar la agenda. Nos guste o no. (...) la prioridad es hacerle frente. La primera medida, que hasta el momento está siendo además efectiva, no debe ser otra que la eficacia policial.
(...) Si ETA mostrase una voluntad inequívoca de querer poner fin a la violencia, lo cual desgraciadamente no es el caso, el recurso al final dialogado recuperaría su sentido. En las circunstancias actuales, sólo la acción policial y la deslegitimación social y política de su entorno son los caminos que nos permiten trabajar por la paz y la libertad en Euskadi.
(...) Una consulta ciudadana planteada como escenario de acumulación de fuerzas para una confrontación política es muy discutible, (...). Pero en las condiciones actuales es más grave. Puede ser el plan B al que se acoja una ETA, que declare un alto el fuego «permanente» como los anteriores, esperando que la misma se lleve a cabo. ¿Qué pasaría el día después si no hubiera acuerdo político con el Estado? Visto lo visto durante tantos años, no hace falta ser adivino para imaginar a ETA matando en nombre de la defensa de una presunta voluntad popular no atendida. La consecuencia de todo ello puede ser diabólica. No en nuestro nombre.

  Josu Jon Imaz
 


Está por ver si su capacidad en el arte de la alquimia le permitirá descubrir la panacea, harto difícil, para curar la enfermedad del ala integrista de su partido o al menos
neutralizarla.

 

Josu Jon Imaz, El alquimista  esforzado

Doctor en Ciencias Químicas, especializado en polímeros*, el actual presidente del Euzkadi Buru Batzar parece confiado en la consistencia de sus conocimientos en la transmutación de la materia para manejar las dos almas (o moléculas) que vienen repitiéndose incansablemente en los más de 100 años de historia de su partido. No le ha faltado valor para lanzarse a la guerra abierta contra una de las dos unidades estructurales primitivas del PNV.

Su biografía nos presenta a un joven de Zumárraga (Guipúzcoa) aplicado en sus estudios que culminó con el premio extraordinario fin de carrera. A su brillante expediente como estudiante le siguió después el de investigador; trabajó en Inasmet, al frente del Departamento de Marketing y Relaciones Exteriores. Pero también desde muy joven, comienza su andadura política. A la edad de 15 años pasa a formar parte de las juventudes del PNV. En 1994 es eurodiputado en el Parlamento Europeo. Desde 1999 hasta el 2003 será el Consejero de Industria, Comercio y Turismo y Portavoz del Gobierno de Ibarretxe. Y en el 2004 será elegido Presidente del EBB de EAJ-PNV.

Su elección al frente del PNV supuso el relevo del hasta poco antes todopoderoso y omnipresente Arzallus que no pudo evitar perder la batalla de su sucesión. Imaz, por muy poco margen se alzó vencedor frente al candidato propuesto por Arzallus, Joseba Eguibar. El “alma” pragmática conseguía imponerse por escasos pero suficientes votos para encerrar en el armario las desgastadas bravuconadas etnicistas de Arzallus.

Imaz cuenta en su haber con excelentes relaciones en Europa trabadas en sus años como eurodiputado en Bruselas y su participación en el Partido Demócrata Europeo. Relaciones imprescindibles y especialmente valiosas para pilotar la transición del nacionalismo vasco hacia posiciones homologables con la Europa de Merkel y Sarkozy.

De su experiencia al frente del Departamento de Marketing y Relaciones Exteriores tiene en su haber las tablas necesarias para prestigiar y captar voluntades a favor de sus empresas. Y es seguro que es su práctica en la escena internacional la que le ha valido para reforzar su arrojado envite actual. Imaz viene de Bruselas y sabe los vientos que corren.

Está por ver si su capacidad en el arte de la alquimia le permitirá descubrir la panacea, harto difícil, para curar la enfermedad del ala integrista de su partido o al menos neutralizarla.

(*)Polimerización: Reacción química en la que 2 o más moléculas se combinan para formar otra en la que se repiten unidades estructurales de las primitivas y su misma composición porcentual cuando éstas son iguales.

La reina del baile

No parece faltar tampoco astucia al presidente del PNV. Sabedor del escaso margen con el que –a no ser que haya un cataclismo- se decidirá el próximo gobierno de España, Imaz ha transformado su órdago a Ibarretxe en una jugada política que le colocaría en situación privilegiada para negociar contrapartidas.

Cual reina del baile a la que todos persiguen, los editoriales de los medios más directamente vinculados a Zapatero y Rajoy han intentado presentar la carta de Imaz, acercando el ascua a su sardina.

Para el ABC, la “guerra abierta” por Imaz supone un “golpe estratégico definitivo contra Ibarretxe”, pero “también es una toma de posición frente al PSOE, (...) Por paradójico que parezca, el diagnóstico de Imaz está más próximo a los planteamientos firmes de Rajoy que a la política oportunista de Rodríguez Zapatero. (...) Con esto, se abre cualquier posibilidad de pactos, incluidos los que pudieran permitir a Rajoy llegar a La Moncloa”.

Por su parte EL PAIS, contraataca con un Editorial en el que afirma: “El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ha irrumpido con fuerza en los prolegómenos del congreso de su partido, pero también en el escenario político general. (...) Imaz no excluye a priori la posibilidad del diálogo para derrotar a los terroristas, como hace el Partido Popular. Se limita a constatar que no se cumple la condición imprescindible para ese diálogo (...) Pero la potencia de su mensaje exige, además, una respuesta por parte de las restantes fuerzas políticas. Sigue pendiente alcanzar un acuerdo frente a ETA, y el presidente del PNV muestra con claridad las líneas de un consenso posible”.

Mientras tanto, la más deseada partenaire del baile de mayorías insuficientes, que ya manifestó su apertura a cualquier posible pacto para el gobierno de España; repasa sin impaciencia el carnet del baile a la espera de suculentas ofertas.

  Imaz-Ibarretxe
 


El órdago de Imaz no permite vuelta atrás. Ha colocado al PNV en la disyuntiva inexorable de decidir.

 

Guerra abierta en el PNV

De forma recurrente, aparece en los análisis la existencia de dos almas en el PNV. Una etnicista y dogmática, la otra moderada y pragmática. La primera, dispuesta a echarse al monte en pos de la soberanía sin reparar en gastos. La segunda, mucho más sosegada, midiendo cada paso, calculando la oportunidad para avanzar en el autogobierno. Sin duda, el actual enfrentamiento entre Imaz e Ibarretxe encaja en esta apreciación.

Después del golpe propinado, Imaz dice que “Ibarretxe es el mejor activo político con que cuenta el PNV. PNV e Ibarretxe irán de la mano”. Pero el órdago de Imaz no permite vuelta atrás. Ha colocado al PNV en la disyuntiva inexorable de decidir; no hay cohabitación posible, o triunfa el pactismo pragmático o el etnicismo fundamentalista. Y no parece que ninguno de los dos esté dispuesto a retirarse del envite.

La historia del PNV, desde su fundación en 1895, presenta una oscilación pendular entre sus dos almas. Momentos cumbre del dominio integrista son el concepto de nación etnicista impuesto por Sabino Arana; la alianza con los enemigos de la IIª República en 1931; la estrategia del Gobierno vasco en el exilio en 1939; su apadrinamiento de ETA; el Pacto de Lizarra y el Plan Ibarretxe.

Las dos almas del PNV

Desde sus orígenes (1895), el nacionalismo vasco es expresión política de dos sectores de clase diferenciados. Por un lado la burguesía comercial vizcaína, por otro, los caciques y curas hegemónicos en el mundo rural. Los primeros encontrarán en el nacionalismo el instrumento para defender sus intereses frente a la oligarquía de Neguri y frente al proletariado cada vez más numeroso. Los segundos descubrirán en el discurso tradicionalista y católico del PNV el nuevo instrumento para perpetuar su poder amenazado por la industrialización. El sueño de una Euskadi independiente de España los aglutinará. Para unos representará una conquista gradual y escalonada, para los otros una exigencia inmediata.

Los hermanos Arana ganarán la primera batalla entre los dos sectores imponiendo las tesis más reaccionarias y etnicistas. El mundo rural se convierte en el garante de las esencias de la patria idílica ante una urbe mestiza, repleta de maketos y en la que cunden las ideas liberales, socialistas y ateas. A la muerte del fundador el PNV está dividido en dos sectores: “los aranistas” procedentes de las filas carlistas encarnarán el más rancio etnicismo sabiniano y se decantarán por la independencia, mientras que los “euskalerriacos” o burgueses moderados defenderán el fuerismo autonomista. La lucha entre estos dos sectores será una constante en la vida del PNV y provocará importantes escisiones y reunificaciones en sus filas.
1.921: El PNV, está escindido en dos. Comunión Nacionalista Vasca, mayoritaria y de carácter autonomista. Y Aberri (patria) “aranista”. Ambas formaciones se reunificarán en 1.930 en Bergara.
1.930: Un sector no acepta los postulados de Bergara y forma ANV, formación de escaso éxito político, de carácter liberal y aconfesional, que se alía con el bloque republicano-socialista en Abril de 1931.
1.959: Un grupo denominado EKIN (hacer), escindido de las juventudes peneuvistas funda una nueva organización: ETA. Inicialmente su programa entronca sin matices con el ideario sabiniano, su acercamiento al socialfascismo soviético será posterior.
1.986: Última escisión del PNV encabezada por el ex-lehendakari Carlos Garaicoechea que da lugar a EA.

  Xabier Arzallus
 


Arzallus proporciona munición y orienta a sus huestes:  "Este chico –Imaz– ha perdido el norte y ha encontrado el camino del sur. Y lo grave es que como tenga seguidores en Sabin Etxea, podemos asistir a la enésima escisión del PNV.”
Frase de un artículo atribuido a Arzallus publicado en internet con el título “El destape de Josu Jon” y firmado con el seudónimo de Juan de Etxano.

 

Dos almas, ¿dos cuerpos?

El alma es en una persona la parte espiritual e inmortal que junto con el cuerpo constituye su condición humana. También en un partido, el alma ideológica, precisa de un cuerpo orgánico. Tener dos almas es muy difícil y mucho más cuando las condiciones obligan a tomar decisiones urgentes; ¿en qué dirección debe moverse el cuerpo? La indecisión y aún más el inmovilismo pueden resultar letales. La convivencia de las dos almas en el PNV arranca de sus propios orígenes. De su enfrentamiento han surgido 4 escisiones, y el problema es si la presente encrucijada está o no en el camino de que cada una cristalice en un cuerpo independiente fraccionando el común.

En anteriores ocasiones, las circunstancias que han conducido al enfrentamiento entre las dos almas han obligado a tomar decisiones de las que, pese a su traumatismo inicial, ha dependido la vida y desarrollo del cuerpo al que deben su existencia. Así fue, sin ir más lejos, cuando hubo que cohabitar con Franco una vez que los norteamericanos optaron por el Generalísimo. El alma independentista tuvo que ser encerrada en el armario mientras se hacían lucrativos negocios con el Régimen. El pilotaje del actual Presidente del PNV se ha topado con una de esas encrucijadas.   Pero ¿qué circunstancias son estas que obligan a un juego tan arriesgado? ¿Cuándo y por qué han aparecido?

Nuevos vientos

Desde el Pacto de Lizarra hasta la presentación del Plan Ibarretxe, la dirección del PNV hegemonizada por Arzallus, tomó el llamado giro soberanista. Entre los motivos que auspiciaron la huída hacia delante tuvo un papel destacado la rebelión democrática originada en Ermua. Sin embargo fue el clima internacional marcado por el enfrentamiento del Eje franco alemán con los EEUU y la promoción del diseño de la Europa de los Pueblos, el caldo de cultivo ideal y factor principal de que Arzallus y los suyos se echaran al monte.

Por primera vez en 200 años, la fragmentación de España encajaba en la agenda de los poderes europeos que preparaban la hegemonía sobre el continente. Alemania tejió una tupida red de financiación y organizaciones que alentaban el nacimiento de multitud de movimientos independentistas. Francia mantuvo el santuario de ETA con su toma y daca permanente. Arzallus lo venía esperando y quiso aprovechar la oportunidad. De aliado del gobierno de Aznar pasó a convertirlo en la bestia negra a batir, en plena sintonía con los amos que por entonces gobernaban Europa. La revitalización del discurso más xenófobo en coherencia con el ideario sabiniano, sus guiños a los chicos de la gasolina, sus declaraciones al más rancio estilo anti-español y, sobre todo, su utilización del terror de ETA –a la que permanente marcaba el blanco de sus atentados– servidora de las condiciones necesarias para el aislamiento de los no nacionalistas, lo convirtieron en la principal punta de lanza y sostén ideológico del Régimen nazi fascista vasco.

Sin embargo las circunstancias actuales son bien distintas y el posibilismo golpea con fuerza la puerta de Sabin Etxea. Los nuevos vientos europeos han cambiado sustancialmente. La Europa de Sarkozy y de Merkel mira hacia EE UU. La Europa de las 5 naciones de Sarkozy –entre las que se incluye España– se dibuja como sustituta de la Europa de los Pueblos, que si no totalmente inactiva, permanecerá adormecida y a la espera de mejor ocasión. No son circunstancias favorables para aventuras soberanistas unilaterales. La desmembración forzosa de las naciones Estado como España se ha caído de la agenda de los jefes.

Estas son las razones últimas que explican el giro posibilista que encabeza Imaz. Una vez más los cambios en la escena internacional están en el origen de que el pragmatismo se lance a reconducir la deriva etnicista. El enfrentamiento entre las dos almas del PNV está servido y la carta de navegación está escrita en francés.

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